Activismo: “en contra de” o “a favor de…”

Me gusta el tema de los derechos humanos de las personas sexualmente diversas, pero en ocasiones, al escuchar a algunos activistas, me da la impresión de que se manejan desde el enojo y resentimiento. ¿Me pregunto si estas luchas podrán darse con un menor desgaste emocional?

 

     Hay que iniciar diciendo que se debe reconocer la vital importancia de las luchas que se dan en dirección de reivindicar los derechos humanos de las personas sexualmente diversas. Sin embargo, este trabajo puede hacerse, por decirlo de alguna manera, colocándose desde diferentes posiciones emocionales.  No vamos a decir que no es indignante y que no produce mucha cólera escuchar a personas que -valiéndose de un cargo público, un liderazgo dentro de una iglesia o incluso respaldadas por su rango de científicos/as-,  se atreven a emitir una serie de ideas o valoraciones morales que no hacen otra cosa más que reforzar los mitos y estereotipos que se han depositado históricamente sobre esta población.

 

     Ese enojo es muy válido y es una señal inequívoca de que se es consciente del daño y el sufrimiento que producen a estas personas y a sus seres queridos. Tal vez, la pregunta que cabe hacerse en este punto es: ¿debe desarrollarse el activismo fundamentalmente desde la indignación o puede ser asumido desde una dinámica emocional que incluso podría ser más funcional y beneficiosa en términos de calidad de vida?

 

Estar “en contra de” versus estar “a favor de”

     Una vez escuché a una amiga activista en el área de los derechos sexuales y reproductivos decir algo que luego me pareció muy cierto. Dijo que las y los activistas tenían que cuidarse mucho, pues el trabajo que hacen es muy importante.  Explicó que no solo es un asunto de cuidar la salud física, sino que también la emocional. Claro, ella sabía muy bien que el activismo suele ser muy cansado y en ocasiones frustrante.

     Lo que más me gustó fue cuando dijo: “tenemos que cuidarnos mucho, porque no somos muchas las personas que estamos en esto, y son mucho los cambios que tenemos que impulsar.”  Sin duda hay que tener muy claro aquello que queremos cambiar; cuáles son las diferentes formas de discriminación y violencia que no quisiéramos ver más; pero también es muy importante tener claro con qué estamos a favor.

 

El caso de los/as familiares y amigos/as de las personas sexualmente diversas…

    Por lo general estos grupos denuncian situaciones de discriminación, hacen incidencia política y expresan en medios de comunicación su determinación por hacer valer los derechos de sus familiares y amigos/as.  Pero también puede observarse con claridad que lo que en última instancia les motiva a realizar todo este trabajo es el amor hacia sus seres queridos; su deseo por acompañarles en el proceso por aceptarse total e incondicionalmente.

 

     Es evidente que desean que puedan expresar su sexualidad de forma libre, que puedan llevar el estilo de vida que más se ajuste a sus características y necesidades.  En las reuniones de este tipo de grupos hay espacio para muchas cosas: para denunciar, para el desahogo y para la comprensión del daño que los estereotipos sociales pueden producir a pesar de que son infundados. Sin embargo, lo que siempre termina predominando es la certeza de que es posible neutralizarlos y desarticularlos a través de la unión, la solidaridad y el amor. 

 

     Son muchas las ventajas que conlleva asumir el activismo desde esta posición. Por un lado, no se le estaría dando más importancia de la necesaria a quienes siguen intentando a toda costa que la ignorancia y el odio sigan predominando en torno a la diversidad sexual; se estaría modelando ante la opinión pública una actitud más orientada hacia el amor y el respeto hacia las personas sexualmente diversas y probablemente esto se expresaría en una mejor salud emocional,  lo que a su vez se es una condición idónea para este tipo de trabajo. Como dijo un amigo días atrás: “no le prestemos a las personas homo-lesbo-bi-trans-inter-fóbicas más atención de la necesaria; concentremos nuestros esfuerzos en informar, sensibilizar y modelar esta manera de comprender la diversidad sexual. Siempre logra más el sí que el no; el amor que el odio…”

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