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Actualizar relaciones de pareja
En una ocasión escuché decir a alguien que las relaciones de pareja hay que “actualizarlas”. ¿Quiero saber de qué se trata esto?
Actualizar una relación de pareja significa adecuarla a los cambios que tanto las dos personas como el entorno de las mismas pueden sufrir. Se encuentra una fuerte tendencia a que las parejas mantengan las mismas reglas, hábitos o distribución de responsabilidades a través del tiempo, sin embargo las personas cambiamos, como pueden cambiar nuestro trabajo, situación económica, prioridades, preferencias, etc.
Para actualizar una relación de pareja es necesario abrir los espacios para la comunicación, para el análisis de lo que está pasando, de cómo hace sentir a las dos personas y para tomar las decisiones que mejor den respuesta a lo que acontece. Esta práctica tan poco común debería darse no solo cuando la pareja atraviesa un proceso de cambio, sino que con cierta regularidad, cada seis meses por ejemplo, pues aporta a que la misma tome consciencia de las particularidades de su propia dinámica. En otras palabras, actualizar la relación de pareja es una forma de darle “mantenimiento preventivo” a la misma.
Publicado en Gente 10
Roles de “hombre” y de “mujer” en relaciones gay
Se dice mucho entre la gente de ambiente que en una pareja gay uno hace del hombre y el otro de la mujer. ¿Es cierto eso, funciona bien?
Este es un tema del que se escucha en ocasiones. Su origen puede estar en el hecho de que vivimos en una cultura heterosexista, por lo que hemos aprendido que en una relación de pareja alguien tiene que ser “el hombre”, es decir asumir actitudes masculinas, y alguien “la mujer”, asumiendo una posición más tradicionalmente femenina.
En realidad esta distribución de roles o actitudes no beneficia a ningún tipo de relación de pareja, pues en el fondo se haya claramente una relación de poder dañina. Recordemos que nuestras sociedades patriarcales funcionan según el sexismo, es decir, ese defecto socialmente condicionado de creer y actuar en función de la supuesta superioridad de los hombres sobre las mujeres. Por esta razón, a los hombres, como parte de su proceso de tornarse masculinos, se les promueve ejercer un poder entendido como dominación; en donde se busca que logren estar por encima de las demás personas, competir, ser fuertes, racionales, valientes, etc.
En las relaciones de pareja debe ser el líder, quien tome la iniciativa, el que se haga escuchar, pero como decía antes, a través de la sumisión de la otra persona. En este mismo sentido, las mujeres son enseñadas a asumir actitudes tradicionalmente femeninas, que van dirigidas a mostrarse más sumisas, receptivas, dependientes e inclusive frágiles con respecto a la figura del hombre masculino. Este tipo de relaciones de poder al interior de la pareja no son sanas para ninguna de las partes. En el caso de las mujeres, o mejor diríamos para quien asuma una posición más receptiva, significa el tener que ceder en algún sentido, el no poder autoafirmarse totalmente a través del desarrollo de sus capacidades para tomar decisiones, para hacer una vida más independiente y autónoma.
En el caso de los hombres o de quienes asuman una posición dominante, implica algún grado de renuncia a desarrollar aquellas habilidades emocionales que le permitan relacionarse de forma más igualitaria, empática y respetuosa, además de ser más autónomas, de aprender a cuidarse a sí mismas, a desarrollar su propia sensibilidad. En otras palabras, una relación de pareja sana es aquella en la que no se establecen relaciones de poder a través de la imposición, de los tradicionalismos, sino en la que se construye un vínculo a través del diálogo, de la búsqueda de la mayor equidad y respeto posibles. Son relaciones en las que ambas partes tienen la posibilidad de crecer como seres humanos, de descubrir otras facetas y dimensiones de sí mismas y de sus parejas. Esto a su vez, facilita que la comunicación sea más transparente y efectiva, algo que sin duda es un pilar fundamental para este tipo de relaciones.
En pocas palabras, sin importar el tipo de pareja (gay, lésbica, heterosexual) de la que estemos hablando, lo importante es romper con los roles tradicionales patriarcales para descubrir formas más sanas y productiva de relacionarnos.
Publicado en Revista Gente 10
Romper con la pareja
Decir adiós a un amor deja estela de sufrimiento
• Pero difícil golpe se puede superar
• Es necesario elaborar un duelo por la pérdida que implica una ruptura amorosa, proceso en el que se presentarán diversas emociones
Por Angie López
Al comienzo de una relación de pareja, las personas se sienten ilusionadas, ven todo color de rosa y experimentan una motivación extraordinaria, pero todas esas emociones desaparecen cuando se da una ruptura que implica varios meses de dolor y sufrimiento, sobre todo si el vínculo era fuerte y duradero.
Cuando una relación termina, uno o los dos miembros de la pareja sufre por el rompimiento, esto obliga a la elaboración de un duelo, a fin de lograr la recuperación, la cual puede parecer difícil por todos los sentimientos que hay de por medio, pero que con el tiempo y la ayuda de otras personas es posible alcanzar. “La primera parte luego de la separación es normal y es cuando la persona piensa en el otro y quiere volver; esto puede durar desde un par de semanas hasta meses. Si la persona no puede desenvolverse en relaciones con los demás, no conoce más personas y no sale, es porque la situación se le salió de control”, explicó el director del Instituto Conductual, Galo Guerra.
Doloroso
La situación es por lo general más dolorosa cuando le ocurre a la persona por primera vez, pues de repetirse la experiencia aprenderá a tener mayor control sobre el asunto, aunque claro está, nunca deja de causar sufrimiento, porque las parejas esperan tener una relación duradera que no se quebrante por nada.
“Si una persona no ha vivido una situación así es más duro, también lo es cuando la relación es mala, es pésima, esto porque las relaciones así cuesta más dejarlas. El no superar una ruptura amorosa es nocivo cuando la persona no se ve en un futuro sin el ser amado, cuando insiste en la necesidad de saber de la ex pareja o cuando siente celos si está con otra persona”, afirmó Guerra.
Para poder olvidar a un amor es necesario, en la medida de lo posible, evitar pasar muchas horas pensando en el tema, hacer varias actividades para mantenerse ocupado, mantener el contacto con las amistades incluso con más frecuencia que antes y tratar de no hablar del asunto, con ello, poco a poco se irá pasando el dolor.
Hay casos en los que para la persona es tan difícil aceptar que la relación terminó que requiere de ayuda profesional, la psicoterapia es muy útil, pues, según Guerra, la persona que no supera una situación como esta es porque tiene deficiencias en sus habilidades personales.
Común
Para el psicólogo Erick Quesada, es normal que las personas atraviesen por un proceso de duelo por la cercanía emocional con la pareja y el amor que existía, pero lo sano es que el sufrimiento vaya desapareciendo hasta lograr aceptar la realidad; lo que es inadecuado es que pase el tiempo y se dificulte dejar atrás el pasado.
“Las personas que no elaboran bien su duelo es porque podrían presentar dificultades propias de su personalidad, podrían ser dependientes emocionalmente; por lo que con la pareja desarrollan una dependencia. Otros idealizan a sus parejas y las vuelven el centro de sus vidas, lo cual denota problemas de autoestima originados, en algunos casos, desde la infancia”, dijo Quesada.
El experto aseguró que cuando una persona por sí sola no puede superar la relación, cuando el tiempo haya pasado y no pueda olvidar al otro, debe recurrir a un profesional, pues este le ayudará a entender y comprender de dónde viene su obsesión y las razones emocionales de ese apego que no logra superar.
Aunque haya mucho amor y la relación sea larga, es posible superar la ruptura amorosa; el golpe emocional es fuerte, pero se sale adelante.
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Comience otra relación luego de un tiempo prudencial
• Cuando haya pasado el duelo
• Muchas personas inician otra relación para ayudarse a olvidar el viejo amor
“Un clavo saca a otro clavo” es un dicho muy popular, pero no es del todo sano aplicarlo, pues si una persona inicia una relación para olvidar a su ex pareja, solo conseguirá más problemas, pero, además de eso, no conseguirá su objetivo, por lo que lo ideal es formar un nuevo vínculo cuando el pasado haya quedado completamente atrás.
El psicólogo Erick Quesada manifestó que luego de una ruptura amorosa es necesario esperar un tiempo prudencial para volver a iniciar otra relación, de lo contrario, se presentarán conflictos, dudas y temores, de ahí que se recomiende superar todo el dolor y el sufrimiento causados.
Quesada aseguró que las personas puedan saber si ya lograron superar el fin de la relación cuando recobran la ilusión, cuando se sienten listos para enamorarse y cuando ya el recordar a la ex pareja no les implica ningún sentimiento doloroso; es ahí el momento en el que puedan comenzar de nuevo.
Tomado de: www.prensalibre.co.cr

