La ilusión por Colacho

• Es parte de sus fantasías

Muchos niños se ilusionan con la llegada de Colacho

• Aún hay pequeños que creen en la existencia de este famoso personaje, lo recomendable es no desilusionarlos

Angie López Arias
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Fotos: Pablo Montiel/Photos.com

La Navidad es una época mágica que los niños esperan con ansia durante todo el año; el árbol, las luces y las fiestas son las cosas que más emocionan a los pequeños, pero sobre todo los regalos, pues es lo que les motiva a esperar hasta altas horas de la noche para poder abrirlos y acabar con su curiosidad.

Una gran cantidad de niños, principalmente antes de la edad escolar, vive con una mayor dosis de alegría la Navidad porque creen en la fantasía de que Colacho, Santa Claus o San Nicolás, llegará a sus casas a dejar los obsequios que a lo largo de todo el año le solicitaron en su lista. Esto es parte del mundo fantasioso que construyen los chiquitines a ciertas edades, aunque también mucho influye la publicidad y las historias que escuchan de otras personas, sea cual sea el origen, aún muchos creen en ese famoso personaje que le añade una pizca de emoción.

Para los especialistas, esa ilusión no es dañina, por el contrario, forma parte de las etapas de la niñez, por ello es importante que los padres no destruyan ese sueño de los niños pues de todos modos, ellos mismos irán descubriendo que el gordo de traje rojo no existe.

Manejo

Conforme van creciendo, los pequeños descubren que realmente Colacho no llega a sus casas por la chimenea como ilustran muchos cuentos, pues ven como papá y mamá se esmeran por comprar los regalos que han pedido, es así como esa ilusión se va desvaneciendo poco a poco.

También es común que otros niños se encarguen de contarles a sus amiguitos que esa figura es una mentira y pueden hasta burlarse de aquellos que sí creen en ella, y aunque esto pueda sonar cruel de momento, no va a significar para los menores mayor trauma, simplemente se cuestionarán quien tiene la razón.

La psicóloga de Enfoque a la Familia, Marianella Rosales, comentó que el que los niños crean en Santa es una ilusión que debe mantenerse hasta donde sea posible y comentarles la verdad pero solo cuando ellos pregunten, de lo contrario es innecesario hacerlo.

“Los niños se van dando cuenta que no es algo cierto y cuando lo descubre no es algo que resientan, pero sí es mejor que lo descubran por ellos mismos, si preguntan decirles con sinceridad que es una tradición que se mantiene pero que el personaje no es real”, dijo Rosales.

Mundo mágico

Por su parte, el psicólogo Erick Quesada dijo que los niños conforme van creciendo se cuestionan ciertas cosas y por eso buscan salir de dudas preguntándole a los padres si lo que creen es real, a lo cual ellos deben responder con gran honestidad para que la confianza no se vea comprometida.

“Hay que decirles que los que compran los regalos son ellos pero respondiendo a su inquietud, hay que dejar que sean ellos quienes pregunten, en ocasiones los padres con el afán de educar más bien le dicen todo al niño pero matan sus ilusiones, es necesario respetar el proceso evolutivo del pequeño, no es hacerlo madurar muy pronto pero tampoco que se quede como un niño”, afirmó Quesada.

Según aseveró el especialista, los niños más pequeños son los que creen más en eso pues están en una etapa donde consideran que todo puede ser posible y la existencia de Santa la conciben como una posibilidad, sin embargo, ahora son más perspicaces y desde temprana edad se dan cuenta que ciertas cosas son solo fantasía.

“Si se le dice que no es cierto de una mala manera puede sentirse humillado pero la diferencia la marca la autoestima del niño, casi siempre se convierte en una desilusión porque la parte mágica es muy linda, será un desencanto saber que no existe pero no hay un gran impacto”, indicó el psicólogo.

Cuidado

Para los niños, la Navidad es una época muy especial, sin embargo, depende mucho de las circunstancias del entorno, por ejemplo, hay familias que disfrutan a lo grande la Navidad, otras por el contrario, son disfuncionales y más bien este período podría ser conflictivo.

“Hay casos donde se asocia la Navidad con una época de alegría e ilusión, pero no ocurre lo mismo con otros niños que viven en hogares disfuncionales donde el padre abusa del licor o emprende violencia, para ellos la Navidad no existe, por eso cuando son adultos, se convierten en personas que no gustan de ese mes”, agregó.

Debido a las condiciones tan diferentes que vive la sociedad, la Navidad podría también ser una oportunidad para poder hablarle a los niños sobre valores alternativos al consumismo (predomina el comprar, tener y acumular) como la solidaridad, fraternidad, el amor y el respeto a los demás.

Un aspecto importante a manejar con cuidado es el hecho de no manipular a los niños diciéndoles que si se portan bien recibirán regalos, pues esto les puede crear confusiones, es bueno decirles que los regalos se compran de acuerdo con las posibilidades económicas de la familia.

Steward Andrés Bogle Obando, 6 años

“Sí creo en Colacho, le voy a pedir una pista Hot Wheels”.

Hernold Daniel Bogle Obando, 8 años

“No creo, no me acuerdo desde cuando pero no sé no creo… Yo sé que es mi papá el que me compra los regalos”.

Yoversha Bolaños Cascante, 9 años

“Sí creo y le voy a pedir una muñeca”

Tomado de www.prensalibre.co.cr

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