Masturbación

La masturbación es una expresión propia y natural de la sexualidad humana. A pesar de ello, giran en torno a ésta una serie de mitos y distorsiones, probablemente asociados a la prohibición que se ha hecho de la misma desde hace muchísimo tiempo, principalmente por parte de las instituciones religiosas.  Si bien dicha prohibición ha recaído sobre hombres y mujeres, encontramos algunas diferencias.

Dado que los hombres son “más sexuales” que las mujeres, es decir, que experimentan una “mayor necesidad sexual”, sigue siendo común escuchar decir que si alguien la practica demasiado puede volverse “loco”, debilitarse física y psicológicamente e incluso que a quien la practica le pueden salir pelos en la palma de la mano (lo que le delataría frente a los(as) demás sobre su “vicio secreto”).  Claro, estamos hablando de hombres adolescentes o solteros, puesto que “una vez que un hombre decide casarse ya no necesita más de masturbarse…” (sin duda otro tema tabú sobre el cual conversar largo y tendido).

En el caso de las mujeres, dado que se parte del estereotipo de que por su “naturaleza” experimentan menos deseo sexual,  la masturbación adquiere una dimensión moral: una adolescente o una mujer “respetable”  y “decente” no explora su cuerpo en búsqueda de placer, ni se apropia de su  sexualidad para ejercer control de la misma. En este sentido, es importante recordar que se nos ha enseñado que el responsable por el placer sexual de la mujer es el hombre.  Aunque de manera diferente según el sexo, lo cierto es que en ambos casos podemos encontrar sentimientos de vergüenza, culpa y miedo en torno a la masturbación.

Lo importante es tomar conciencia de que esta práctica no solo es totalmente natural, sino que también es necesaria para el debido autoconocimiento. La masturbación permite a la persona explorar y conocer sus propias capacidades y potenciales sensitivos, conocer mejor su cuerpo y la dimensión erótica de su personalidad: el sexo es, sin duda, una de las maneras más satisfactorias, e incluso trascendentales,  de expresarnos… Además, nos permite lograr una mayor intimidad y disfrute cuando compartimos sexualmente con otras personas.  No olvidemos que nuestro cuerpo nos pertenece, que es nuestro vehículo y que somos responsables de darle el mejor uso posible…